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Desde la antigüedad
los sueños han sido considerados una forma de contacto con
la divinidad y la mejor forma de vaticinar eventos futuros. Los
sueños nos traen cada noche universos insólitos, personajes
misteriosos, visiones infernales o angelicales, episodios maravillosos
que no podríamos vivir despiertos.
Soñar es abrir una puerta de la mente. Todas las esperanzas,
ambiciones, deseos, miedos, fantasmas, amigos, tiempos buenos y
malos residen allí, son parte de la mente primitiva y constituyen
una vía de acceso a realidades que están más
allá del alcance de la lógica, han sido objeto de
estudio a través de los siglos y forman una parte importante
del psicoanálisis moderno. Los sueños parecen ser
una manera por la cual el subconsciente considera, clasifica y procesa
todos los problemas que se encuentran en la vida despierta. Muchas
personas piensan que todo lo que se ha dicho sobre la mente y el
psicoanálisis, relacionado con la interpretación de
los sueños, son tonterías, pero no deberíamos
caer en el error de pensar que se trata de una seudo ciencia. El
trabajo de famosos psicoanalistas como Freud y Jung ha ayudado a
miles de personas normales y sanas, por no mencionar los muchos
casos de perturbaciones mentales graves. Sus hallazgos pueden ser
aplicados de una forma sencilla a la propia experiencia de cada
uno. Al igual que los médicos pueden tratar enfermedades
físicas graves y enseñar al mundo en general las reglas
básicas de la higiene personal o del hogar, también
los psicólogos han enseñado a personas bien equilibradas,
como pueden conocerse a sí mismas y llevar una vida más
feliz.

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